Si bien nuestro paso por Bolivia tenía como objetivo el Salar de Uyuni, al hacerlo vía aérea decidimos pernoctar dos noches en La Paz, la capital más alta del mundo. En realidad la capital constitucional de Bolivia está en Sucre, pero en La Paz está la sede del Gobierno boliviano, y ahí están los órganos legislativos.
Esta ciudad ofrece actividades para grandes y pequeños (¿y cuál no?), sólo hay que estar abierto y saber disfrutarlos.
El tiempo no estuvo de nuestro lado. El invierno boliviano nos recibió con unas temperaturas heladoras acompañadas de incesante agua. Aún y todo, no puedo dejar de recomendar al viajero dedicar unos pocos días a esta gran urbe llena de contradicciones.
Nuestra llegada fue en bus desde Copacabana. La ciudad está asentada en un valle con forma de embudo. El centro está en la parte más baja, a orillas del río Choqueyapu que cruza la ciudad. Y en las laderas se han ido construyendo barrios hasta llegar a juntarse con El Alto, ciudad situada en la parte alta de la meseta.
Al llegar cruzamos esta ciudad que tiene aspecto de ser un barrio en obras, pues son todo altos edificios de ladrillo sin cubrir. Luego nos daríamos cuenta de que esto es así también en la capital. Sólo los edificios más antiguos o lujosos están pintados o cubiertos.
EL TELEFÉRICO DE LA PAZ
Para salvar las dificultades de transporte debidas al desnivel, el gobierno de Evo Morales inauguró en 2014 la línea de teleférico más extensa del mundo. El proyecto es bastante controvertido, y la verdad que choca este contraste entre un sistema tan moderno en una ciudad tan pobre.

Para nosotros, la experiencia más singular de nuestro paso por La Paz ha sido pasear en las modernísimas cabinas del teleférico sin esquís.
¡Y por sólo 3 bolivianos!
MERCADOS DE LA PAZ
Otra de las atracciones de la ciudad son sus mercados. Es el momento ideal del viaje para comprar artesanía, a buenos precios y callejeando por agradables calles. También para comprar algo de avituallamiento si vas después a Uyuni, pues allí no hay casi nada y mucho más caro (snacks, ropa, artículos de higiene…).

La calle Linares, el mercado de las Brujas, el Mercado negro en la calle Graneros (para ropa deportiva, por si necesitas algo de abrigo)…
Nosotros aprovechamos bien la mañana.
CENTRO HISTÓRICO DE LA PAZ
Sobre el centro histórico no tenemos mucho que decir. Su visita nos coincidió con lluvia intensa, y aunque tenía buena pinta terminamos por comprar un bono para cuatro museos en la pintoresca Calle Mercado y pasar la mañana calentitos. Por 20 bs puedes acceder a:

- Museo Costumbrista (el más interesante para los niños, por sus escenas de figuritas)
- Museo Litoral Boliviano (para conocer el baile de fronteras que ha sufrido el país, que aún lucha por su trocito de playa)
- Museo de Metales Preciosos (con cámara acorazada muy chula)
- Museo Casa de Pedro Murillo (un bonito edificio colonial)
DÓNDE ALOJARSE Y CÓMO MOVERSE EN LA PAZ
Nosotros hemos probado dos experiencias muy diferentes.
Antes de ir al Salara de Uyuni, nos alojamos en la Avenida del 6 de agosto. Elegimos un moderno apartamento y, quitando que hubiésemos agradecido un poco más de potencia en la calefacción, estuvo bien. Situado en el distrito moderno y administrativo, pudimos cenar en alguno de los restaurantes de la cercana plaza Avaroa entre la gente más pudiente de la ciudad.
Caminando 15 minutos llegábamos a San Pedro, 10 minutos más al mercado de las brujas y otros 15 más al centro histórico en Murillo. Cuando nuestros cansados cuerpos nos pedían ir sobre ruedas, preguntando montábamos en alguno de los destartalados y coloridos colectivos que ellos usan. Coger un taxi si no es por teléfono no es recomendable, según nos dijeron.
Si volvemos, elegiríamos algo más céntrico, a la altura de San Pedro, por ejemplo.
Entre micros y teleféricos y algún taxi en paradas marcadas o por teléfono, moverse por La Paz es relativamente sencillo y rápido.
EL CHOLET BOLIVIANO
Al volver de Uyuni tuvimos que pernoctar cerca del aeropuerto para volar a la mañana siguiente a Cuzco. La experiencia fue muy genuina, nos alojamos en un auténtico cholet boliviano sin saberlo.
El término cholet surge al fusionar cholo y chalet, y es genuino de El Alto. Acoge a la nueva burguesía aimara. En la primera planta de estos coloridos edificios suele haber un negocio, en la segunda salones de fiestas que los propietarios alquilan por unos 2000-3000 dólares diarios y pagarse así su hipoteca. Más arriba habitaciones que también suelen alquilar y en lo alto la vivienda. (Fuente: ELPAIS, 19-9-17)
Fue una pena disponer de tan poco tiempo, pues los dueños ofrecen todo tipo de explicaciones sobre estos edificios. Aun llegando tan tarde nos enseñaron la sala de fiestas con el ring donde se celebran peleas de cholitas. Todo muy kisch, pero muy curioso y confortable.

Dos noches en La Paz nos supieron a poco. Al contrario que Lima, que me dejó muy mal recuerdo, La Paz me dejó con las ganas. Ganas de callejear más, de visitar el cercano Valle de la Luna y de poder disfrutarla con sol. Quizá lo hagamos.
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