Debido a varios cambios de planes, las últimas dos noches en Praga tuvimos que alojarnos en dos hoteles diferentes. El primero, el Lida Guest House, es un hotel familiar a 10 minutos a pie de la zona Vysehrad. Los dueños son amabilísimos, el trato es inmejorable. Puedes aparcar gratis en la zona, aunque llegar al sitio exacto es una odisea, porque las calles son de un sólo sentido, y sólo hay una retorcida manera de llegar. El desayuno también está bien, y la habitación es cómoda y limpia. Pero habíamos pagado casi 90 euros la triple por cogerlo a última hora, así que nos pareció algo alejado por ese precio.
El segundo día teníamos reservado en el Aparthotel Davids, en pleno centro de Praga. La ubicación mejor imposible, y el trato también muy bueno. Quizá el baño necesita reforma y la distribución del apartamento no era muy cómoda, pero por 72 euros los tres más no se puede pedir. Yo recomiendo sin duda éste alojamiento.
De Praga no voy a dar información muy detallada, es una ciudad megaturística con muchas zonas que visitar. Según la manera de viajar de cada uno se optará por callejear libremente, visitar monumentos de pago, o hacerse un detallado planning con todo lo imprescindible.
Nosotros hicimos una visita bastante desordenada, mezclando el Geocaching, los mercados callejeros y un vistazo general de lo imprescindible.
Nuestras impresiones: la plaza del reloj demasiado masificado, yo no disfruté nada ahí. Me gustó más pasear tranquilamente por Vysehrad o por la orilla del río, comerme un trdelnik en los puestos callejeros…
¿Trdelnik?
He de dedicar unas palabras a este dulce de origen eslovaco que me creó adicción. Es un rulo de masa dulce que se asa lentamente. Lo sirven calentito, con azúcar y canela espolvoreada. Crujiente por fuera, también algo esponjoso por dentro…
Yo me comía uno cada día.
Debéis probarlo, si sois tan golosos como yo.
Respecto al transporte público en Praga, puedes moverte en tranvía, metro o autobús. Pero si te alojas en el centro y eres andarín podrás caminar a muchos de los puntos de interés.
Mi consejo: déjate llevar, tómate una buena cerveza, un schnitzel y un trdlenik, y disfruta de los múltiples rincones que esta ciudad ofrece. Y si tienes buen tiempo, pues mejor. (El nuestro fue bastante decepcionante). Si viajas con peques y tenéis mala suerte con el tiempo, os aconsejo llevaros bañador y acercaros al Aquapalace, lo pasaréis en grande niños y mayores.



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