
En 2015 nos decidimos a volver a Alemania. Habíamos visitado Berlín hacía unos años (yo entonces ni siquiera apreciaba la cerveza), y tocaba explorar otra zona del país germano. Esta vez pasaríamos la Semana Santa en Baviera.
Cuando te decides a viajar por Europa en marzo – abril (salvo la zona mediterránea) puedes tener desde un gélido clima invernal hasta un agradable sol primaveral. Nosotros somos del norte, y sabemos bien cómo es la primavera en los territorios con clima oceánico, e íbamos mentalizados.
Y así fue, nuestro viaje comenzó bajo la nieve y terminó en manga corta.
En total estuvimos conduciendo por Baviera 12 días, en los que visitamos ciudades históricas, pueblos de postal, castillos y parques temáticos.

Así quedaron repartidas las 12 noches:
- 3 noches en un agradable apartamento de Altusried (Ferienwohnung Altusried)
- 3 noches en Nuremberg
- 1 noche en Legoland
- 4 noches en Munich
Volar a Baviera
El primer alojamiento está cerca del aeropuerto que Ryanair utiliza para acercarse a Munich. De hecho, cuando reservas el vuelo, puedes pensar que estás volando a Munich (la página dice Munich west), pero Memmingem está nada más y nada menos que a 117 kms de la capital bávara.
Encontrarás vuelos muy baratos a esta parte de Alemania, ya sea volando a Memmingem, Munich o Nuremberg. Compara precios en las diferentes compañías en el siguiente enlace:
Visitas desde Altusried
- Neuschwanstein. Es el castillo romántico que inspiró a Walt Disney para la creación del de la Bella Durmiente. Ese que todo el mundo fotografía en su visita al gran parque temático. La verdad es que disfrutar de la panorámica es recomendable, aunque no tengas intención de pagar los 13 euros que vale la entrada. Nosotros, una vez más, paseamos por los alrededores y nos saltamos la visita. Estaba lleeeeeno de turistas, eso sí.

Gélido paseo hacia Neuschwanstein
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Escenas de Caperucita en Oberammergau Oberammergau. La curiosidad de este pueblo reside en que las fachadas de sus casas muestran los típicos frescos de la zona con ilustraciones de diversos temas. Paseando por sus tranquilas calles tus hijos y tú podréis buscar a la mismísima Caperucita Roja. También hay docenas de tiendas de artesanía en madera. Nosotros sólo le dedicamos una hora o dos a esta visita, el mismo día del castillo.
- Ulm. Su catedral posee la torre de iglesia más alta del mundo (161m). Sólo por subir los 768 escalones que te llevarán sin resuello a la cima ya merece la pena la visita. O al menos a nosotros, que nos encanta subir a todas las torres, miradores o colinas que nos ofrezcan vistas panorámicas allí donde vamos.


El Fischerviertel o barrio de los pescadores a orillas del Blau (afluente cercano al Danubio) también es un agradable paseo donde tomar bonitas fotografías.
La «romantische strasse» o ruta romántica
De Würzburg a Füsse, esta ruta turística brinda bellos paisajes, cultura, gastronomía e historia. Informándonos sobre los lugares más emblemáticos de esta ruta, aprovechamos nuestro viaje a Nuremberg para parar en tres de sus pueblos más emblemáticos.
- Nördlingen. Fue construida en el cráter de un meteoro. Su forma circular amurallada se puede apreciar desde la torre «Daniel» de su iglesia de San Jorge (que por supuesto subimos).


- Dinkelshbühl. Bonito pueblo medieval en la que parar a pasear y tomar un café con una Schneeballen en una de sus pastelerías. Sus calles empedradas, murallas y torres te remontan siglos atrás. Cuando nosotros estuvimos, apenas había gente por la calle.

- Rothenburg ob der Tauber. Última parada antes de llegar a nuestro destino, Rothenburg también nos gustó mucho. Sus plazas, fachadas, edificios históricos… Una vez más apenas gente por la calle, ya empezaba a cansarnos la ausencia de ambiente en los sitios. Si queréis ver algo muy kitsch, tiene una tienda de artículos navideños abierta todo el año.
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