El Algarve es la región más turística de todo Portugal. Sus playas, acantilados, clima mediterráneo, gastronomía y patrimonio histórico atraen cada año a millones de turistas extranjeros. Nosotros nos resistíamos a visitarlo, disuadidos por la creciente masificación de la zona y fascinados por otro tipo de turismo, transoceánico y más aventurero (o al menos lo más aventurero posible, dentro de nuestro formato familia).
Pero el 2020, año ligado al renombrado virus, nos ha brindado la oportunidad de acercarnos a destinos que siempre se nos quedaban en el tintero, y con más ganas que nunca de disfrutar de unas merecidas vacaciones tras meses de confinamiento y restricciones.

Aquí va un resumen de nuestra experiencia
en la costa meridional lusitana.
Si vas al Algarve, y más en verano, tu plan ha de ser de playa sí o sí. El calor no te dejará hacer mucho más. Nosotros no somos muy playeros, pero este verano nos hemos plantado allí con nuestras sombrillas, sillas, palas, frisbee, colchonetas, nevera,... y, la verdad, no se nos ha dado nada mal.

Como no somos de estar muchos días en el mismo sitio, distribuimos nuestros días en tres zonas: Praia da Luz, Olhao y Portimao (sé que están desordenadas, pero después de Olhao pensábamos pasar a Huelva, y debido al tema mascarilla decidimos seguir en Portugal, donde no era obligatoria al aire libre).



PRAIA DA LUZ: nos alojamos en el hotel Bellavista da Luz, muy recomendable. La zona nos encantó, un pueblo turístico pero tranquilo, con una playa preciosa.
Praia da Luz es un buen campamento base
para visitar la zona de Lagos y Sagres.
Visitas recomendadas:

Ponta da Piedade

Bajando a Praia do Camilo
OLHAO: esta parte de la costa es singular por ser el Parque Natural Ría Formosa. Si te alojas en Olhao deberás cruzar dicha ría para llegar en barco a cualquiera de sus largas playas de fina arena dorada. Éstas están diseminadas en varias islas: Culatra, Armona, Tavira... Elijas cual elijas, disfrutarás de un gran día de playa seguro.
Planes en la zona:

Tren a Praia do Barril



PORTIMAO: un despropósito arquitectónico. La ciudad es un conjunto de edificios y urbanizaciones sin conexión entre sí enfocada completamente a sus abarrotadas playas. Eso sí, éstas son de las que más nos gustaron del viaje, y si te organizas puedes ir a horas menos concurridas (bueno, hemos estado en el verano COVID, no sé cómo serán de normal). Lo bueno: hay alojamientos más económicos que en otras zonas. No intentes caminar hacia el centro, atravesarás horrorosos barrios sin ningún encanto ni zonas agradables de paseo.
Alquila un económico alojamiento cerca del mar y disfruta de sus diferentes playas: praia Rocha, Tres Castelos, Careanos... no te cansarás de fotografiar sus rocas, que te evitarán llevar sombrilla por la tarde.
Visitas en la zona:



Pasarelas en Carvoeiro

Silves

Pues éstas han sido nuestras vacaciones playeras en Algarve, Portugal, un país que nos ha acogido con amabilidad en tiempos difíciles para viajar (que es el tema que nos atañe).
Podéis visitar otros post sobre Portugal:


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